lunes, 19 de enero de 2009

El Oráculo

El molesto chirrido del walkie despertó a Ramón, medio dormido identificó la voz de Noelia. De malas maneras cogió el aparato como si de esa manera el walkie que intentaba estrangular con rabía dejaría de sonar. Ultimamente no dormía demasiado bien. Las jornadas de 15 horas de guardia diarias y la organización de estás le tenían muy absorvido. Aunque para ser consecuentes, cada uno de ellos estaba igual o más  de abatidos que él, posiblemente algo irascibles y muy derrotistas. Los ataques en las dos últimas semanas habían sido escasos, pero realmente violentos. El goteo de visitas se habían convertido en tremendas acechos de más de 500 infectados; cada vez se reagrupaban más para volver a intentar reventar las defensas. Cada vez que oía el walkie el pulso se le aceleraba y sudaba de golpe.
-Aquí Ramón, dime Noe...- dijo con voz pausada esperando malas noticias.
-Ha vuelto a despertar.
-¿Y cómo está de constantes?
-Dicen que ventila bien y los niveles son normales, solo algo de taquicardia, pero nada serio.
- ¿Entonces porque me llamas?, no estoy de guardia, está Fermin- dijo irritado con tono seco y cortante.
-Lo sé, lo sé, pero Fermin ya ha movilizado a Batista y a Santi, estamos en alerta amarilla.- intentaba explicarse Noelia, hablando rápidamente.
-Más razón aún para dejarme descansar, no vamos a movilizar a todos si solo tenemos un poquito de taquicardia Noelia, por Dios- comenzaba a enfadarse Ramón.
-Eh, ya ya, pero es que....... ha hablado, está intentado hablar- insistió Noelia.
- ¿Como?, espérame en la enfermería, voy para allá- Ramón se levantó y salió corriendo a medio vestir.
Los pasillos laberínticos, tenían una tenue luz verde, a duras penas se reconocían las instancias, uno podía perderse con mucha facilidad. Pasillos bloqueados, escaleras interiores con víveres, medicinas escampadas por los pasillos, todo el nivel donde habían podido sobrevivir era un caos harmónico dentro de un antiguo orden establecido. Toda barrera construida no era más que el producto de cortar el camino a los infectados. Solo los que permanecían allí sabía perfectamente el camino de los diferentes sectores organizados por necesidad. La cocina, siguiendo la cuerda verde, la sala de vigilancia (por ponerle un nombre ya que era un cuartillo con planos del hospital casi ilegibles) siguiendo la línea verde del suelo que llevaba a la esterilización, los dormitorios, que era la antigua sala de conferencias, donde para llegar solo había que seguir el rastro del aroma humano cuando no puedes asearte diariamente , y la enfermería, antigua unidad de radioterapia siguiendo la linea roja que comunicaba con el túnel del hospital con el edificio de la térmica.
 Eli permanecía aislada, y con visitas controladas, en una habitación restringida de la enfermería. Se mantenía a base de suero y fármacos, normalmente su estado era de letargo, salvo cuando tenía temblores o taquicardias. Habían comprovado que siempre que su estado cambiaba sufrían un ataque al poco tiempo, pero jamás había hablado, ni tan si quiera abría los ojos ni emitía sonido alguno.
Ramón y Noe comenzaron a pasar por las dos duchas de limpieza de gérmenes, la vergüenza y el pudor ya hacía tiempo que había pasado a la historia, después se vistieron con una especie de trajes parecidos a escafandras para estar esterilizados; el procedimiento era algo lento, pero no podían permitir la entrada de ningún cuerpo extraño que pudiera poner en peligro el delicado estado de Eli. Por ahora era el único indicativo, que les daba algo de margen de maniobra para protegerse, la perdida sería gravísima para su supervivencia del grupo.
-Eli soy yo tu rubi, ¿estas despierta cielo? ¿quieres decirnos algo cariño?- le dijo cariñosamente.
Noelia miró a Ramón ladeando la cabeza , sosteniendo la mano cogida de Eli. Los monitores seguían indicando un leve taquicardia, la temperatura era algo baja, pero todo dentro de los parámetros de seguridad. Noelia insistió más cariñosamente, acercándose a su oído, con voz tranquila. Eli tuvo un ligero espasmo, que su compañera respondió con un leve respingo, incorporándose de golpe. Silencio y otro espasmo más. Las alarmas de los monitores saltaron, las luces de aviso se encendieron todas, la taquicardia había subido a mas de 240 pulsaciones por minuto.
Eli tenía los brazos y pies atados a la cama al igual que una trincha le sujetaban el abdomen y los hombros, aun así los espasmos eran fuertes y rápidos.
- Soy la Noe, tranquila dime
Eli soltó un alarido muy agudo , abrió sus ojos gélidos y vidriosos sin vida en un instante, sus labios entrecortados intentaban forzosamente abrirse.
-Cerca estannnn........ y no vienennnn..........solossss
-¿Quien más viene cielo?- preguntó Noelia
-Otrossss.........- sus labios se quebraban cada vez que pronunciaba alguna palabra dejando un hilo intermitente de sangre entre las comisuras de la boca, que teñía su delgado camisón.
-Pregúntale como son los otros, ¿son una nueva mutación?- Ramón se estaba irritando y los nervios le intentaban desbordarse, aunque intentaba controlarse.
-Otrossss......armassssssss.........pero nosotros estamosssssssss........cerca
-¿Y eso?¿que coño quiere decirnos, que ahora han aprendido a llevar armas?, joder llevamos más de 4 días sin ataques y ahora de golpe también llevan armas, pero que se supone que debemos hacer? ¡Joder!- chilló Ramón.
Eli comenzó a sacudirse violentamente, la camilla pesada temblaba en cada movimiento, tenía una fuerza que la sacudía sin cesar y después de pocos segundos paró.
-Jajajajajajaja, no os preocupeis nosotros nos ocuparemos estamos muy cerca- dijo Eli claramente son una sonrisa diabólica dibujada en su cara.
-¿Y quien somos nosotros?- preguntó confundido Ramón.
-Los que os queremos matar, y somos muchos y esta vez yo se lo he contado todo,jajajajajaja, estamos cerca, pero primero mataremos a los otros.-siguió riendo como una posesa.