Para mejor seguimiento de la novela Hospital fijate en la columna de la derecha estan las etiquetas de las entregas enumeradas; he de recordar que la novela se está elaborando. Sobretodo agradezco comentarios, son muy útiles. Como novedad este mes tenemos una encuesta, por favor, no dudeis en votar. Espero que disfruteis de vuestro rinconcito al igual que lo disfruto yo.
viernes, 19 de septiembre de 2008
Estoy de Vacaciones
Siento no haber colgado el capítulo que tengo en borrador, pero por 15 dias de espera no os morireis, ¿no?....... jajajajaja. Tranquis pronto la historia seguirá, ¿está Eli contaminada? ¿Que hacen 4 tíos encerrados en un ascensor? ¿Que es el proyecto Fénix? ¿Funcionará el SAP como dios manda alguna vez? ¿Que hay en la planta 17, una fiesta toga? ¿puedo coger las horas de Banco Paco? jajajaja, muchas preguntas que serán contestadas, pero si os ha gustado Hospital, esto solo es el principio, lo mejor está por llegar, nuevos personajes, muchos muertos, sorpresas, cambios de sexo,jajajajaja. Por cierto, ¿teneis ganas de correr?, chillar y morir,jajajajajaja. Hasta Octubre chatines,jejejeje, me voy a clavar la sombrillita con un mojito, chau chau.
viernes, 12 de septiembre de 2008
Octava planta
-Eli tenemos que parar esa sangre- dijo Noelia.
-Tía no me encuentro demasiado bien- la piel de Elisabet se palideció.
La luz del ascensor era la de emergencia, ténue, pero la visión de Noelia se acomodo rápidamente; cada ascensor de mantenimiento tenían un pequeño botiquín, y una caja de herramientas con varios juegos de tornabises, martillo, picoleta,clavos.... y en la pared un pequeño extintor. Noelia comenzó a buscar en el botiquin, cogió un rollo de venda empezado, y el resto de una botella de agua oxigenada; no había nada más que le sirviera, lo demás eran ibuprofenos, almax, un paquete de tabaco rubio y un poster de una chica desnuda a la que no prestó atención alguna.
Antes de ponerse en faena, Noelia paró el ascensor para poder ocuparse de la herida sin tener que preocuparse por una inoportuna opertura de puertas; abrió la botella de agua oxigenada, la tiró encima de la herida, preparó la venda, vió como la herida se blanqueaba de espuma, reaccionando con la hemorragia y la infección, para taparla cogió un tornabís y se destripó una pierna del pijama. Con el girón de ropa azul hizo una especie de gasa improvisada y se la colocó en la herida dulcemente, acto seguido cogió la venda y le fue vendando el brazo.
-¿Como te sientes? ¿te duele mucho?- le preguntó.
- Doler, duele pero almenos no me escuece tanto, ¿no hay nada para el dolor, Noe?
-Ibuprofeno y Almax, creo.
-Vale, dame dos sobres de Almax y dos pastillas de ibuprofeno. Algo hará y si no almenos me servirá de placebo- Eli intentó sonreirle como buenamente pudo, sin mucho resultado.
-No te preocupes, Eli, yo te sacaré de aquí.
-Así me gusta rubia, que nos defiendas a las dos, ¿que haces?.
Noelia ya estaba cogiendo el martillo y la picoleta y todos los tornabises.
-Vamos a necesitar cualquier cosa para defendernos- Noelia pasó el martillo y dos tornabises grandes a Eli, se guardó la picoleta en la cintura del pantalón y cogió el pequeño extintor.
Eli se encendió un cigarro, aun estaba algo mareada pero le apetecía fumar. - Tía te va sentar fatal.
- Noe quizá sea el último que me fume.
- Que bruta eres, no seas tan negativa.
-Va déjame, en cuanto me acabe el cigarro seguimos para arriba. ¿ A que planta has picado?- le preguntó Eli para cambiar de tema.
- La octava.
-¿Por que la octava?
-No tengo ni idea, fue la primera que se me ocurrió.
Eli apuraba sus últimas caladas, mientras permanecía callada y veía como Noelia practicaba con la picoleta dando golpes al aire y oyendola en que forma haría más daño con esa herramienta; bueno almenos ella está entretenida en algo, pensó.
A medida que se acercaba el ascensor a la octava planta, Eli hacía un balance mental de su vida, y Noelia estaba cada vez mas exaltada para cuanto se abrieran las puertas. El ascensor paró y las puertas se abrieron lentamente, el tiempo parecía relentizarse, Noelia salió disparada como un ciclón hacía fuera en el rellano y Eli más lentamente dejó el ascensor.
Los ecos y sonidos parecían huecos mientras veía como Noelia corría despavorida a cámara lenta hacía una compañera que parecía chillar arrodillada en el suelo. Las pulsaciones de Elisabet la hacían flotar mientras se desplazaba por la planta, sin luz y con las luces de las sirenas de las puertas antiincendios encendidas revoloteando por las paredes y el suelo. Joer parece una discoteca, pensó,se echó a reir a carcajada limpia y se desmayó.
-¡Eli, Eli, despierta!- dijo Nuria V.- despierta, ¿oye?
Eli divisó un unicornio y lo acarició mientras miles de estrellitas multicolores le acaribiaban el cuerpo.
-Noe ésta se ha metido un tripi o algo, está supercolgada, ¿ pero que coño le has dado?
-Tía no me encuentro demasiado bien- la piel de Elisabet se palideció.
La luz del ascensor era la de emergencia, ténue, pero la visión de Noelia se acomodo rápidamente; cada ascensor de mantenimiento tenían un pequeño botiquín, y una caja de herramientas con varios juegos de tornabises, martillo, picoleta,clavos.... y en la pared un pequeño extintor. Noelia comenzó a buscar en el botiquin, cogió un rollo de venda empezado, y el resto de una botella de agua oxigenada; no había nada más que le sirviera, lo demás eran ibuprofenos, almax, un paquete de tabaco rubio y un poster de una chica desnuda a la que no prestó atención alguna.
Antes de ponerse en faena, Noelia paró el ascensor para poder ocuparse de la herida sin tener que preocuparse por una inoportuna opertura de puertas; abrió la botella de agua oxigenada, la tiró encima de la herida, preparó la venda, vió como la herida se blanqueaba de espuma, reaccionando con la hemorragia y la infección, para taparla cogió un tornabís y se destripó una pierna del pijama. Con el girón de ropa azul hizo una especie de gasa improvisada y se la colocó en la herida dulcemente, acto seguido cogió la venda y le fue vendando el brazo.
-¿Como te sientes? ¿te duele mucho?- le preguntó.
- Doler, duele pero almenos no me escuece tanto, ¿no hay nada para el dolor, Noe?
-Ibuprofeno y Almax, creo.
-Vale, dame dos sobres de Almax y dos pastillas de ibuprofeno. Algo hará y si no almenos me servirá de placebo- Eli intentó sonreirle como buenamente pudo, sin mucho resultado.
-No te preocupes, Eli, yo te sacaré de aquí.
-Así me gusta rubia, que nos defiendas a las dos, ¿que haces?.
Noelia ya estaba cogiendo el martillo y la picoleta y todos los tornabises.
-Vamos a necesitar cualquier cosa para defendernos- Noelia pasó el martillo y dos tornabises grandes a Eli, se guardó la picoleta en la cintura del pantalón y cogió el pequeño extintor.
Eli se encendió un cigarro, aun estaba algo mareada pero le apetecía fumar. - Tía te va sentar fatal.
- Noe quizá sea el último que me fume.
- Que bruta eres, no seas tan negativa.
-Va déjame, en cuanto me acabe el cigarro seguimos para arriba. ¿ A que planta has picado?- le preguntó Eli para cambiar de tema.
- La octava.
-¿Por que la octava?
-No tengo ni idea, fue la primera que se me ocurrió.
Eli apuraba sus últimas caladas, mientras permanecía callada y veía como Noelia practicaba con la picoleta dando golpes al aire y oyendola en que forma haría más daño con esa herramienta; bueno almenos ella está entretenida en algo, pensó.
A medida que se acercaba el ascensor a la octava planta, Eli hacía un balance mental de su vida, y Noelia estaba cada vez mas exaltada para cuanto se abrieran las puertas. El ascensor paró y las puertas se abrieron lentamente, el tiempo parecía relentizarse, Noelia salió disparada como un ciclón hacía fuera en el rellano y Eli más lentamente dejó el ascensor.
Los ecos y sonidos parecían huecos mientras veía como Noelia corría despavorida a cámara lenta hacía una compañera que parecía chillar arrodillada en el suelo. Las pulsaciones de Elisabet la hacían flotar mientras se desplazaba por la planta, sin luz y con las luces de las sirenas de las puertas antiincendios encendidas revoloteando por las paredes y el suelo. Joer parece una discoteca, pensó,se echó a reir a carcajada limpia y se desmayó.
-¡Eli, Eli, despierta!- dijo Nuria V.- despierta, ¿oye?
Eli divisó un unicornio y lo acarició mientras miles de estrellitas multicolores le acaribiaban el cuerpo.
-Noe ésta se ha metido un tripi o algo, está supercolgada, ¿ pero que coño le has dado?
- Tía yo solo le he dado el ibuprofeno y los Almax -le dijo Noelia asustada.
Nuria cogío una botella de agua que había encima y se la tiró en la cara a Eli; ésta volvió de golpe en sí, viendo borrosas las caras de sus dos compañeras curiosas por saber que le estaba pasaba.
- jajajajajajajajaja, tias estoy en el paraíso, que guay, Noelia cielo. ¿Ya estamos muertas?- le preguntó Eli con una sonrisa de oreja a oreja.
- Tu flipas tía- Noelia se giró para Nuria- Esto es que se esta comvirtiendo, la han herido.
-¿Quién la ha herido?- dijo Nuria desconcertada.
-Pues esa gente que parecen zombies..... oye estás sola aquí, ¿verdad?
-Sí, me han dejado encerrada, estaba en el lavabo y de pronto han sonado las alarmas, la puerta se atrancó, y cuando he logrado salir me encontrado sola y con la planta cerrada con los cortafuegos. He buscado por todas las todas las habitaciones y no hay ni familiares. ¿ pero no es un incendio?
-Pues va ser que no.
-Tías esto si que es guay, estoy subiendo por las escaleras con toda esa gente, son muy buenos y amables solo quieren mataros a todos- dijo Eli ensibisma en sus paranoias.
-Joder Eli que mal rollo me estas dando- dijo Nuria enfadandose.
-Eli, Eli, ¿estas con ellos? ¿Ves lo que hacen?- le preguntó Noelia.
-Siiiiiiii- dijo con voz de dulce- Venimos hacia aquí, dejarnos entrar.
Comenzaron fuertes golpes contra las puertas bloqueadas antiincendios.
lunes, 8 de septiembre de 2008
la contrareloj
Ya habían partido los tres grupos por separado, hacía 4 minutos, el plan era que todos acabarían cogiendo un ascensor de cocina, Santi desde farmacia no podría avisarlos de ninguna manera; aunque dolorido ya su herida no sangraba, los puntos habían servido para algo. Intentó hacerse un plano mental del Hospital repitiendo los movimientos de cada grupo, Fermín y Ramón estaban por el primer sótano, son los que cogerían primero el ascensor, César y José estaban por el pasillo de la primera, y se encerrarían en el acceso a los ascensores hasta que los otros dos llegaran, el único que estaba algo descontrolado era Willy que había accedido al tejado de la primera planta y se metería por las escaleras exteriores, para cojer ese mismo ascensor por la 2ª planta, en Coronarias. La opción se le ocurrió era la más evidente pero la totalmente suicida. Comprobó que las dos puertas de farmacia estuvieran cerradas, Santi respiró bien hondo, sería muy poco tiempo, pero todo tendría que salir igual que se lo había imaginado.
00:05:00
Abrió la puerta que daba acceso por una escalerilla al almacén del Hospital; no había nadie por ahí , echo una mirada rápida y encontró lo que buscaba. Aprovechó para comprobar los cierres de almacén, todo estaba correcto, al menos esas dos zonas quedarían aisladas y podrían volver gracias a la opertura con los códigos de las puertas.
00:03:46
Se sentó, accionó la llave y el motor rugió, apretó los dientes y aceleró , subiendo las palas al mismo tiempo, la puerta vertical se levantó de inmediato y el toro pasó rozando la puerta. A menos de 10 metros ya había un grupo que iban hacía otra dirección, Santi aceleró a fondo.
00:03:10
El grupo al oír el motor se giró al unisono chillando, pero al ver lo que se acercaba se quedaron mudos de golpe y permanecieron inmóviles sin saber como responder, el impacto era inminente, el toro ya estaba a menos de 2 metros.
00:03:08
-¡¡¡Hijos de putaaaaaaaaaaaa!!!!!- chilló mientras las palas del Toro reventaban a todos los cuerpos que tenía delante, por los laterales, alguno intentó echarle una mano a Santi, pero las ruedas o las partes metálicas del toro, destrozaban cualquier parte del cuerpo que estuviera en contacto con ellas.
00:02:57
Santi se pasó sin querer el pasillo que debía coger a la derecha, se paró como pudo.Cogió la palanca de dirección y metió la marcha atrás y los pocos que se pudieron levantar fueron atropellados otra vez por el toro, y los que estaban en el suelo se reventaron todavía más, dejando un baño de sangre y vísceras por todo el suelo y las paredes. Santi giró el volante con una mano muy rápido mirando todavía el estropicio que estaba haciendo.
00:02:45
El toro ya torcía a la derecha y cambió la dirección de la marcha otra vez, y miró para delante. En una de las palas Santi vio a un de esos ensartado como un pincho en una de las palas.
- ¡¡Que cabrón!! ¡¡Que cabrón!!- chillaba saltándole la saliva de la boca de la rabia que sentía al verlo, el cuerpo se iba agarrando a la pala y se arrastraba empalado para acercarse a la cabina mientras jadeaba y soltaba borbotones de sangre por la boca.
-¿¡Pero tu sabes con quién te estas metiendo cabrón!? ahora verás- Santi tocó la palanca de las palas y bajaron a ras de suelo, el cuerpo se despellejaba vivo con el suelo, mientras Santi subía y bajaba las palas.
-¡Ahora te vas a morir cuando me salga de los cojones!!, jajajajajajaja.
00:01:35
Al llegar al final del pasillo, vio otra vez la puerta principal llena de esa gente mirándole con incredulidad. Volvió a girar, esta vez a la izquierda, quedaba poco tiempo.
00:01:15
Ya estaba cerca de su objetivo, en toro se ladeo por un momento, Santi se giró al ver que pasaba y vio los despojos de lo que había quedado del empalado.
00:01:05
Otro giro a la izquierda, ya se encontraba en la zona de Rehabilitación, ahora solo tenía que ir a la puerta gris que tenía al fondo, bajó las palas otra vez a ras de suelo, y a toda velocidad se estampó contra ella.
00:00:37
Le dolía todo el cuerpo, los gritos del pasillo a su espalda le despertaron, oía también un zumbido en los oídos muy agudo y una extraña calor en la frente. Fijó su mirada en la puerta, la había abierto y el toro estaba encastado en las paredes, quitó la rejilla de protección y ayudándose del volante se fue moviendo hacia delante, hasta que calló al suelo.
00:00:08
El suelo estaba frío y la boca se sabía a sangre, miró el panel, se levantó como pudo apoyándose a la pared, giró la primera llave 6 que indicaba 9 y espero que la llave 5 indicara 2, se aseguró que a partir del 2 los dígitos se movieran y en el cambio del 10 al 11, giró la llave 5.
00:00:00
- Joder, y ahora el puto ascensor se estropea- dijo José irritado.
00:05:00
Abrió la puerta que daba acceso por una escalerilla al almacén del Hospital; no había nadie por ahí , echo una mirada rápida y encontró lo que buscaba. Aprovechó para comprobar los cierres de almacén, todo estaba correcto, al menos esas dos zonas quedarían aisladas y podrían volver gracias a la opertura con los códigos de las puertas.
00:03:46
Se sentó, accionó la llave y el motor rugió, apretó los dientes y aceleró , subiendo las palas al mismo tiempo, la puerta vertical se levantó de inmediato y el toro pasó rozando la puerta. A menos de 10 metros ya había un grupo que iban hacía otra dirección, Santi aceleró a fondo.
00:03:10
El grupo al oír el motor se giró al unisono chillando, pero al ver lo que se acercaba se quedaron mudos de golpe y permanecieron inmóviles sin saber como responder, el impacto era inminente, el toro ya estaba a menos de 2 metros.
00:03:08
-¡¡¡Hijos de putaaaaaaaaaaaa!!!!!- chilló mientras las palas del Toro reventaban a todos los cuerpos que tenía delante, por los laterales, alguno intentó echarle una mano a Santi, pero las ruedas o las partes metálicas del toro, destrozaban cualquier parte del cuerpo que estuviera en contacto con ellas.
00:02:57
Santi se pasó sin querer el pasillo que debía coger a la derecha, se paró como pudo.Cogió la palanca de dirección y metió la marcha atrás y los pocos que se pudieron levantar fueron atropellados otra vez por el toro, y los que estaban en el suelo se reventaron todavía más, dejando un baño de sangre y vísceras por todo el suelo y las paredes. Santi giró el volante con una mano muy rápido mirando todavía el estropicio que estaba haciendo.
00:02:45
El toro ya torcía a la derecha y cambió la dirección de la marcha otra vez, y miró para delante. En una de las palas Santi vio a un de esos ensartado como un pincho en una de las palas.
- ¡¡Que cabrón!! ¡¡Que cabrón!!- chillaba saltándole la saliva de la boca de la rabia que sentía al verlo, el cuerpo se iba agarrando a la pala y se arrastraba empalado para acercarse a la cabina mientras jadeaba y soltaba borbotones de sangre por la boca.
-¿¡Pero tu sabes con quién te estas metiendo cabrón!? ahora verás- Santi tocó la palanca de las palas y bajaron a ras de suelo, el cuerpo se despellejaba vivo con el suelo, mientras Santi subía y bajaba las palas.
-¡Ahora te vas a morir cuando me salga de los cojones!!, jajajajajajaja.
00:01:35
Al llegar al final del pasillo, vio otra vez la puerta principal llena de esa gente mirándole con incredulidad. Volvió a girar, esta vez a la izquierda, quedaba poco tiempo.
00:01:15
Ya estaba cerca de su objetivo, en toro se ladeo por un momento, Santi se giró al ver que pasaba y vio los despojos de lo que había quedado del empalado.
00:01:05
Otro giro a la izquierda, ya se encontraba en la zona de Rehabilitación, ahora solo tenía que ir a la puerta gris que tenía al fondo, bajó las palas otra vez a ras de suelo, y a toda velocidad se estampó contra ella.
00:00:37
Le dolía todo el cuerpo, los gritos del pasillo a su espalda le despertaron, oía también un zumbido en los oídos muy agudo y una extraña calor en la frente. Fijó su mirada en la puerta, la había abierto y el toro estaba encastado en las paredes, quitó la rejilla de protección y ayudándose del volante se fue moviendo hacia delante, hasta que calló al suelo.
00:00:08
El suelo estaba frío y la boca se sabía a sangre, miró el panel, se levantó como pudo apoyándose a la pared, giró la primera llave 6 que indicaba 9 y espero que la llave 5 indicara 2, se aseguró que a partir del 2 los dígitos se movieran y en el cambio del 10 al 11, giró la llave 5.
00:00:00
- Joder, y ahora el puto ascensor se estropea- dijo José irritado.
Mis primeros poemas
Mi hermana mayor, Alba siempre ha tenido curiosidad por saber que escribia en mi habitación, de cual echaba cada vez que entraba en ella. Tenía una libretita en la componía poemas, mi profesora de Lengua siempre me animó a ello, y tuve una temporada en la que no paraba de escribir; escribia a todas horas y después en limpio las pasaba a la libretita. Digamos que era mi diario, un secreto que no podía comentar ya que suponía que nadie los entendería, solo Pilar (la profesora de Lengua) se los dejaba leer. A petición de Alba, he pasado los poemas al ordenador, advierto de antemano que muchos son simples o un poco extraños; desde pequeño las dicotomias me atraían, la vida, la muerte, la sonrisa, el llanto... supongo que eran cosas de la edad. Alba aqui tens uns quants, perque no et queixis, jajajajajaja:
Mundo
Entre medio de infinitas
luciérnagas diminutas
nos encontramos
sus brillantes destellos
quedan reflejados
en nuestros ojos soñadores
intentando borrar
el llanto interior.
Tras esa belleza
de esfera azulada
se encuentra
la mayor contradicción
del universo,
algunos felices, otros tristes,
unos vivos, otros muertos,
nosotros queriendo vivir
y ellos queriendo morir.
Los mares despiertan
las tierras tiemblan
las montañas estallan
el cielo llora,
llora al saber
que su grito de esperanza
es inaudible.
Es duro ser algo
y no poder ser libre
y que nadie haga lo que quiera
con nosotros,
así esta ella
nos lo dio todo
casa, comida, felicidad
y sobretodo
vivir nuestros sueños.
En cambio nosotros
¿Que te hemos dado?
Nada, nada de nada
te torturamos hasta sacar ese liquido
de tus entrañas,
mutilamos tu cuerpo
para comprobar nuestro ingenio,
asfixiamos tus pulmones
con mil y una tonalidades
de humo toxico,
cazamos tus fieles
para sentirnos deseosos.
Hay tantas y tantas
cosas que te hemos hecho
que sería poco morir todos de golpe. Barcelona 26-7-88
El circulo
Todos hemos nacido con un fin
todo fin muere con un nacimiento
todo inicio es el fin de la muerte
batimos la muerte con el fin de ésta
pero a la vez cedemos a ella con el nacimiento,
que es el principio del fin
y acabamos naciendo para morir
Fuerteventura 12-10-1990
Muerte
Muerte palabra sombria
e inconformista,
la tenemos por naturalez
cada segundo de nuestro camino
no regresa;
la muerte un espejo irreal
asumido por el ser,
muerte palabra
mal sonante y triste;
trayecto final del duro camino
túnel oscuro
frío y solitario,
¿Porqué nos produce miedo?
Tendríamos que estar orgullosos
de nuestro último acto
muerte experiencia suprema
de la vida
descanso
vacio
incoloro.
Fuerteventura 1-04-1990
Mis proberbios fugaces 1993
“No buscamos buenas soluciones
Si no que buscamos buenas preguntas”
“Si tu bollycao no tienes,
jodete y no meriendes”
“Si en tal caso fuera un donut,
la asuencia del circulo interior
te hará mirar el mundo bajo una prespectiva diferente”
“Una persona reponde
otra pregunta
una observa
otra se cuestiona lo que observa la una
ella se enciendo un cigarro
pero la otra le molesta el humo
Que gran dilema
saber quien es una y quién es otra, pero no importa en el fondo somos todos desconocidos.
Mundo
Entre medio de infinitas
luciérnagas diminutas
nos encontramos
sus brillantes destellos
quedan reflejados
en nuestros ojos soñadores
intentando borrar
el llanto interior.
Tras esa belleza
de esfera azulada
se encuentra
la mayor contradicción
del universo,
algunos felices, otros tristes,
unos vivos, otros muertos,
nosotros queriendo vivir
y ellos queriendo morir.
Los mares despiertan
las tierras tiemblan
las montañas estallan
el cielo llora,
llora al saber
que su grito de esperanza
es inaudible.
Es duro ser algo
y no poder ser libre
y que nadie haga lo que quiera
con nosotros,
así esta ella
nos lo dio todo
casa, comida, felicidad
y sobretodo
vivir nuestros sueños.
En cambio nosotros
¿Que te hemos dado?
Nada, nada de nada
te torturamos hasta sacar ese liquido
de tus entrañas,
mutilamos tu cuerpo
para comprobar nuestro ingenio,
asfixiamos tus pulmones
con mil y una tonalidades
de humo toxico,
cazamos tus fieles
para sentirnos deseosos.
Hay tantas y tantas
cosas que te hemos hecho
que sería poco morir todos de golpe. Barcelona 26-7-88
El circulo
Todos hemos nacido con un fin
todo fin muere con un nacimiento
todo inicio es el fin de la muerte
batimos la muerte con el fin de ésta
pero a la vez cedemos a ella con el nacimiento,
que es el principio del fin
y acabamos naciendo para morir
Fuerteventura 12-10-1990
Muerte
Muerte palabra sombria
e inconformista,
la tenemos por naturalez
cada segundo de nuestro camino
no regresa;
la muerte un espejo irreal
asumido por el ser,
muerte palabra
mal sonante y triste;
trayecto final del duro camino
túnel oscuro
frío y solitario,
¿Porqué nos produce miedo?
Tendríamos que estar orgullosos
de nuestro último acto
muerte experiencia suprema
de la vida
descanso
vacio
incoloro.
Fuerteventura 1-04-1990
Mis proberbios fugaces 1993
“No buscamos buenas soluciones
Si no que buscamos buenas preguntas”
“Si tu bollycao no tienes,
jodete y no meriendes”
“Si en tal caso fuera un donut,
la asuencia del circulo interior
te hará mirar el mundo bajo una prespectiva diferente”
“Una persona reponde
otra pregunta
una observa
otra se cuestiona lo que observa la una
ella se enciendo un cigarro
pero la otra le molesta el humo
Que gran dilema
saber quien es una y quién es otra, pero no importa en el fondo somos todos desconocidos.
domingo, 7 de septiembre de 2008
Comisaria de Figueres
Comisaria Mossos d'Escuadra, Figueres.
La llamada había sido a todo el personal disponible, el aviso fue claro, acudir urgentemente con la familia si fuera posible. Los pocos que llegaron intentaban tranquilizar a sus esposas, hijos, madres o novias en las salas de detenciones. La situación era confusa, muchos de ellos llegaron traumatizados por lo que sucedía en la calle. Gente corriendo de un lado para otro matandose a palizas y mordiscos, atropellos, incendios en pisos, atracos a supermercados, explosiones, todo era un caos en las calles. Los bafles de la comisaria se conectaron con un click seguido de un sonido de estática que se agudizó.
-Agentes a sala de reunión, agentes a sala de reunión, urgente-dijo un voz grave, era el Teniente Almansa.
Cristian, recién llegado a la unidad hacía unos meses, se despidió con un abrazo mientras su novia lloraba desconsolada, la miró dulcemente; no te preocupes, volveré en cuanto acabemos, le dijo. Ella no paraba de acordarse del resto de su familia mientras se iba. Cristian le guiñó el ojo con una sonrisa apaciguadora mientras se dirigía a la sala; todo se arreglará dijo entrelabios.
En la sala los 70 agentes permanecían estupefactos por lo vivido, el Teniente Alamansa no sabía como empezar para dirigirse a ellos, algunos lloraban, otros tenían la mirada perdida, varios estaban heridos incluso uno estaba todo ensangrentado por la perdida de una mano; él estaba de guardia y su llegada a la comisaria había sido la habitual, llegar a las 8 de la mañana para una guardia de 24 horas. Sabía como todo se convirtió en un estado brutal de violencia gracias a la centralita de control, pero su vivencia a fuera era nula, comprendía afligido el shock de sus agentes pero aunque pudiera imaginarselo no podía ni compartir sus vivencias y se sentía culpable de ello. Se dirigió al atril de la sala.
-Agentes, no tengo ni la más remota idea de como han podido llegar aquí, les doy las gracias por su gran esfuerzo. La comisaria esta cerrada, sus familiares están a salvo del exterior, nadie más podrá entrar ni salir ya que estamos rodeados por esa gente que está totalmente fuera de sí.- nadie hablaba, pero vio como las lágrimas de los agentes recorrían sus mejillas, sintió un punzón el en corazón y continuo.
-No nos podemos permitir llorar ahora por nuestros compañeros y compañeras, necesitamos estar fríos y preparados, tomar decisiones difíciles, y sobretodo salvaguardarnos de lo que pasa fuera. El problema es que si el ejercito no interviene, no tenemos suministros para tanta gente, somos 200 personas, así que como mínimo tenemos para diez días. Ante todo tenemos que mantener la calma, el ejercito llegará muy pronto, así que solo tenemos que preocuparnos en estar tranquilos y cuidar de nuestras familias- Almanasa hizo un parón por si alguien quería preguntar algo como era habitual pero nadie levantó el brazo.
- He hecho un plan de guardias diarias, los jóvenes sin hijos y los que no tengan ningún familiar serán los primeros, diré los nombres; Jordi F. y Roger C. en almacén, harán un recuento de alimentos y agua detallado , Yolanda A. y Omar J. se ocuparan de la cocina, Germán H. y Toni P. cámaras, quiero un control de las puertas y ventanas exaustivo, se relevaran uno al otro cada hora, Cristian R. centralita, tendrá que informar las llamadas que recibamos y sobretodo esperar notificaciones de la Central. Agentes la situación sé que es excepcional, estoy seguro que con la colaboración de turnos de todos nuestra estancia aquí será mucho más relajada, todo depende de nosotros, por cierto dejo la lista de los siguentes turnos en el pasillo, ahora vallan con sus familias.
Inmediatamente el turno se puso manos a las obra, Cristian se sentó en frente de la centralita, comprobó que todos los canales de walkies estuvieran operativos; las primeras tres horas las 4 lineas telefónicas echaban humo, no tenía tiempo ni de apuntarlas ni contabilizarlas, todas eran gritos de auxilio, desgarradoras voces de personas intentando que alguien acudiera a su rescate; eran llamadas inútiles, nadie de la Comisaria se movería.
En un canal de los walkies sonó una voz de una joven chillando.
-¡Por favor, tiene que haber alguien que me escuche!, estamos atrapadas en la última planta, el de seguridad esta mal herido, y no paran de subir más de esas cosas por la escalera, ¡Joder que alguien responda!- click
Por otro el mismo canal escucho una respuesta con una voz conocida que le llamó mucho la atención.
-¡Soy Femín, celador, estamos aquí en Farmacia!, ¿cuantas personas sois allí arriba?
Joder , pensó, es Fermín del Hospital. Sin darse cuenta la pena que había sentido se convirtió en una agradable sensación de alegría, y volvió a escuchar atentamente.
-¡Soy Fermín, responder joder!
No había respuesta, supuso que la llamada de socorro sería de otro lado, pero almenos sabía que Fermín y alguien más estaban en Farmacía. A Cristian esa noticia le traia buenos recuerdos; él mismo había sido celador en ese hospital hacia dos años, y los que estaban en farmacia eran compañeros suyos. Al rato hubo respuesta
-¡Femín, sácanos de aquí, estamos en la 17ª planta!, no paran de subir.- la voz femenina se entrecortaba y lloraba desconsoladamente; la chica volvió a hablar.
-No paran de subir, , tenemos compañeros graves, venir rápido,¡no aguantaremos mucho mas!.
Por parte de Fermín no hubo más mensajes, la chica seguía repitiendo cada cierto tiempo auxilio; Cristian estaba convencido que Fermín y compañia no se quedarían en farmacia quietos y a salvo, conocía bien a sus excompañeros; en sus tiempos de celador él había estado en un incendio, recordaba cuando iba acompañado de Willy por las consultas de la primera y este desapareció por el pasillo lleno de humo que no se veia nada y sin mascarilla ni protección alguna , solo para asegurarse de que no había pacientes ni personal por las consultas; evacuaron con sus compañeros y parte del personal a mas de 200 pacientes en menos de 1 hora, sin importar si iban en cama o si no podían caminar. Descubrió que esos celadores eran capaces de cualquier cosa con tal de salvar a un paciente sin importar el peligro que podían sufrir. El equipo de celadores era increíble y en situaciones de extrema urgencia eran extraordinarios, parte de ese espíritu, se lo había llevado a los Mossos. En alguna ocasión a Cristian le llamaron la atención por no respetar su seguridad y solo pensar en salvar a un herido, eso era parte de su herencia por haber sido celador en ese hospital. Recordaba a su superior diciéndole que no estaba en los bomberos y se dejara de heroicidades.
-¡¡Cada vez son más, joder Fermín donde estas!! ¡¡No paran de subir, vamos a morir todos!!- la chica estaba desquiziada gritando.
Cristian dejó de recordar y conectó con ella.
-Aquí Comisaria de los Mossos de Figueres, identifíquese- le dijo
-¿A quien le importa quien y yo,? ¡¡hijo de puta se están comiendo a la gente viva!!-le dijo la chica chillando.
-Soy Cristian, el que se hizo Mosso de la 11ªplanta- intentó explicarse.
-¿Cristian? ¿el que nos hacía las prácticas?- la chica parecía sorprendida.
-¿Eres celadora? ¿Quien eres?-le preguntó
- No soy celadora ahora, soy enfermera, soy Sandra- le respondió más calmada.
-¿Sandra? ¿Sandrita eres tu?- le volvió a preguntar.
-¡¡Siiiiiii, soy yo , venir a buscarnos!!, no paran de subir, Cristian por favor- Sandrita volvió a romper a llorar.
Cristian intentó calmarla pero seguía fuera de sí, otra vez se oyó por el mismo canal una voz masculina.
- Que pasa Cristian soy el Santi, jajajajajaja, que puta casualidad-click- Sandrita Fermín, Ramón, Cesar, José y Willy ya están en camino pronto llegarán.
-¿Por donde vienen? ¿Cuanto tardaran? por las escaleras no podrán pasar, no paran de subir- le dijo Sandra.
- Van por los ascensores de cocina, llegarán muy pronto.
-¡¡Nooooo, por los de cocina no!!!- dijo desesperada.
-¿porque? ¿que coño les pasa?-le dijo Santi.
- Por que allí tenemos encerrados a 10 de esos- le comentó Sandra abatida pensando el lo que sucedería.
-¡¡Avisalos rápido, que cojan otro camino!!-le dijo Cristian.
- El único walkie lo tengo yo, lo siento no puedo avisarlos- dijo Santi tristemente.
La llamada había sido a todo el personal disponible, el aviso fue claro, acudir urgentemente con la familia si fuera posible. Los pocos que llegaron intentaban tranquilizar a sus esposas, hijos, madres o novias en las salas de detenciones. La situación era confusa, muchos de ellos llegaron traumatizados por lo que sucedía en la calle. Gente corriendo de un lado para otro matandose a palizas y mordiscos, atropellos, incendios en pisos, atracos a supermercados, explosiones, todo era un caos en las calles. Los bafles de la comisaria se conectaron con un click seguido de un sonido de estática que se agudizó.
-Agentes a sala de reunión, agentes a sala de reunión, urgente-dijo un voz grave, era el Teniente Almansa.
Cristian, recién llegado a la unidad hacía unos meses, se despidió con un abrazo mientras su novia lloraba desconsolada, la miró dulcemente; no te preocupes, volveré en cuanto acabemos, le dijo. Ella no paraba de acordarse del resto de su familia mientras se iba. Cristian le guiñó el ojo con una sonrisa apaciguadora mientras se dirigía a la sala; todo se arreglará dijo entrelabios.
En la sala los 70 agentes permanecían estupefactos por lo vivido, el Teniente Alamansa no sabía como empezar para dirigirse a ellos, algunos lloraban, otros tenían la mirada perdida, varios estaban heridos incluso uno estaba todo ensangrentado por la perdida de una mano; él estaba de guardia y su llegada a la comisaria había sido la habitual, llegar a las 8 de la mañana para una guardia de 24 horas. Sabía como todo se convirtió en un estado brutal de violencia gracias a la centralita de control, pero su vivencia a fuera era nula, comprendía afligido el shock de sus agentes pero aunque pudiera imaginarselo no podía ni compartir sus vivencias y se sentía culpable de ello. Se dirigió al atril de la sala.
-Agentes, no tengo ni la más remota idea de como han podido llegar aquí, les doy las gracias por su gran esfuerzo. La comisaria esta cerrada, sus familiares están a salvo del exterior, nadie más podrá entrar ni salir ya que estamos rodeados por esa gente que está totalmente fuera de sí.- nadie hablaba, pero vio como las lágrimas de los agentes recorrían sus mejillas, sintió un punzón el en corazón y continuo.
-No nos podemos permitir llorar ahora por nuestros compañeros y compañeras, necesitamos estar fríos y preparados, tomar decisiones difíciles, y sobretodo salvaguardarnos de lo que pasa fuera. El problema es que si el ejercito no interviene, no tenemos suministros para tanta gente, somos 200 personas, así que como mínimo tenemos para diez días. Ante todo tenemos que mantener la calma, el ejercito llegará muy pronto, así que solo tenemos que preocuparnos en estar tranquilos y cuidar de nuestras familias- Almanasa hizo un parón por si alguien quería preguntar algo como era habitual pero nadie levantó el brazo.
- He hecho un plan de guardias diarias, los jóvenes sin hijos y los que no tengan ningún familiar serán los primeros, diré los nombres; Jordi F. y Roger C. en almacén, harán un recuento de alimentos y agua detallado , Yolanda A. y Omar J. se ocuparan de la cocina, Germán H. y Toni P. cámaras, quiero un control de las puertas y ventanas exaustivo, se relevaran uno al otro cada hora, Cristian R. centralita, tendrá que informar las llamadas que recibamos y sobretodo esperar notificaciones de la Central. Agentes la situación sé que es excepcional, estoy seguro que con la colaboración de turnos de todos nuestra estancia aquí será mucho más relajada, todo depende de nosotros, por cierto dejo la lista de los siguentes turnos en el pasillo, ahora vallan con sus familias.
Inmediatamente el turno se puso manos a las obra, Cristian se sentó en frente de la centralita, comprobó que todos los canales de walkies estuvieran operativos; las primeras tres horas las 4 lineas telefónicas echaban humo, no tenía tiempo ni de apuntarlas ni contabilizarlas, todas eran gritos de auxilio, desgarradoras voces de personas intentando que alguien acudiera a su rescate; eran llamadas inútiles, nadie de la Comisaria se movería.
En un canal de los walkies sonó una voz de una joven chillando.
-¡Por favor, tiene que haber alguien que me escuche!, estamos atrapadas en la última planta, el de seguridad esta mal herido, y no paran de subir más de esas cosas por la escalera, ¡Joder que alguien responda!- click
Por otro el mismo canal escucho una respuesta con una voz conocida que le llamó mucho la atención.
-¡Soy Femín, celador, estamos aquí en Farmacia!, ¿cuantas personas sois allí arriba?
Joder , pensó, es Fermín del Hospital. Sin darse cuenta la pena que había sentido se convirtió en una agradable sensación de alegría, y volvió a escuchar atentamente.
-¡Soy Fermín, responder joder!
No había respuesta, supuso que la llamada de socorro sería de otro lado, pero almenos sabía que Fermín y alguien más estaban en Farmacía. A Cristian esa noticia le traia buenos recuerdos; él mismo había sido celador en ese hospital hacia dos años, y los que estaban en farmacia eran compañeros suyos. Al rato hubo respuesta
-¡Femín, sácanos de aquí, estamos en la 17ª planta!, no paran de subir.- la voz femenina se entrecortaba y lloraba desconsoladamente; la chica volvió a hablar.
-No paran de subir, , tenemos compañeros graves, venir rápido,¡no aguantaremos mucho mas!.
Por parte de Fermín no hubo más mensajes, la chica seguía repitiendo cada cierto tiempo auxilio; Cristian estaba convencido que Fermín y compañia no se quedarían en farmacia quietos y a salvo, conocía bien a sus excompañeros; en sus tiempos de celador él había estado en un incendio, recordaba cuando iba acompañado de Willy por las consultas de la primera y este desapareció por el pasillo lleno de humo que no se veia nada y sin mascarilla ni protección alguna , solo para asegurarse de que no había pacientes ni personal por las consultas; evacuaron con sus compañeros y parte del personal a mas de 200 pacientes en menos de 1 hora, sin importar si iban en cama o si no podían caminar. Descubrió que esos celadores eran capaces de cualquier cosa con tal de salvar a un paciente sin importar el peligro que podían sufrir. El equipo de celadores era increíble y en situaciones de extrema urgencia eran extraordinarios, parte de ese espíritu, se lo había llevado a los Mossos. En alguna ocasión a Cristian le llamaron la atención por no respetar su seguridad y solo pensar en salvar a un herido, eso era parte de su herencia por haber sido celador en ese hospital. Recordaba a su superior diciéndole que no estaba en los bomberos y se dejara de heroicidades.
-¡¡Cada vez son más, joder Fermín donde estas!! ¡¡No paran de subir, vamos a morir todos!!- la chica estaba desquiziada gritando.
Cristian dejó de recordar y conectó con ella.
-Aquí Comisaria de los Mossos de Figueres, identifíquese- le dijo
-¿A quien le importa quien y yo,? ¡¡hijo de puta se están comiendo a la gente viva!!-le dijo la chica chillando.
-Soy Cristian, el que se hizo Mosso de la 11ªplanta- intentó explicarse.
-¿Cristian? ¿el que nos hacía las prácticas?- la chica parecía sorprendida.
-¿Eres celadora? ¿Quien eres?-le preguntó
- No soy celadora ahora, soy enfermera, soy Sandra- le respondió más calmada.
-¿Sandra? ¿Sandrita eres tu?- le volvió a preguntar.
-¡¡Siiiiiii, soy yo , venir a buscarnos!!, no paran de subir, Cristian por favor- Sandrita volvió a romper a llorar.
Cristian intentó calmarla pero seguía fuera de sí, otra vez se oyó por el mismo canal una voz masculina.
- Que pasa Cristian soy el Santi, jajajajajaja, que puta casualidad-click- Sandrita Fermín, Ramón, Cesar, José y Willy ya están en camino pronto llegarán.
-¿Por donde vienen? ¿Cuanto tardaran? por las escaleras no podrán pasar, no paran de subir- le dijo Sandra.
- Van por los ascensores de cocina, llegarán muy pronto.
-¡¡Nooooo, por los de cocina no!!!- dijo desesperada.
-¿porque? ¿que coño les pasa?-le dijo Santi.
- Por que allí tenemos encerrados a 10 de esos- le comentó Sandra abatida pensando el lo que sucedería.
-¡¡Avisalos rápido, que cojan otro camino!!-le dijo Cristian.
- El único walkie lo tengo yo, lo siento no puedo avisarlos- dijo Santi tristemente.
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