Centro de mando provisional Europa Oeste, Londres.
-Señores, la situación está totalmente descontrolada, no sabemos ni podemos averiguar de lo sucedido, es una infección global contrastada, no hay ninguna zona aislada con supervivientes. Por las lecturas térmicas de los satélites militares, sabemos que hay grupos muy reducidos que han podido recluirse en edificios, cualquier habitáculo que se halla podido aprovechar como protección y con capacidad de suministro autónomo; aunque la mayoría están expuestos a la misión, solo los que estén bajo suelo y bien resgurardados podrán sobrevivir- Johan Cardiff, asesor de defensa intercontinental sorbió agua de su vaso, respiró hondo para volver a proseguir.
La sala semi oscura, iluminada ligeramente por lamparitas de gas, no dejaban ver las reacciones de los 26 presentes; generales, diplomáticos, asesores técnicos, ministros e ingenieros de varias áreas; todos de diferentes nacionalidades y que por casualidades de la vida, en el momento de la infección hacían una visita para conocer las nuevas instalaciones de la OTAN en bioterrorista y biotecnología. Unas instalaciones innovadoras, con la más amplia tecnología punta que existía en ese momento.
El General Wartrëm, un hombre entrado ya en la recta final de su vida, recto y respetado en el mundo militar, se levantó vacilante poco a poco como pudo permitirle su prótesis de cadera.
-Disculpe señor Cardiff, no quiero ser aguafiestas, en otra época me hubiera encantado utilizar esos jugetitos, pero nos enfrentamos al fin de la existencia humana de como la conocemos- prosiguió con su voz gutural- crecen en número vertiginosamente, poco podemos hacer, hemos ya inutilizado nuestra propia tecnología con impulsos electromagnéticos, ¿ cuanta gente tenemos en a nuestro cargo Frenz?- se giró para su secretario,un chico joven y pulcro que actuaba con serenidad, rápidamente saco varios folios, y en pocos segundos le paso la nota al General.- Tenemos a nuestro cargo, 8000000 millones de supervivientes, la mitad son estadounidenses, gracias a la actuación rápida de los militares que pudieron resguardar población en los bunkers de las rocosas, en Europa son un millón más, y el resto,tres millones son de Asia, concentrados todos bases militares secretas de China . No obstante de Oceanía, Sudamérica, Oriente medio y África no sabemos absolutamente nada. Japón ha sido una devastación total, ya que intentaron matar la infección a su manera, y lo les salió del todo bien; ya todos hemos visto el resultado. ¿ Son correctas mis anotaciones señor Cardiff? - el general miró inquisitivamente a Cardiff.
-Si señor, lo son, pero es la única solución, tenemos 8 millones, con eso podremos empezar desde cero...
-Y una mierda, joven -el general lo interrumpió enérgicamente, y mientras intentaba caminar con su bastón por la sala siguió hablando- 8 millones de personas, que van a tener que vivir permanentemente en bunkeres en el mejor de los casos, y no van a poder salir a la superficie en menos de 15 años; y al salir no habrán cosechas, ni animales, ni vegetación, queremos una solución, no un futuro totalmente incierto señor Cardiff.
Con acento portugués, Mauriccio Flores, ingeniero en astrofísica y matemáticas le preguntó.
-¿Entonces que propone General?, solo un ataque masivo de misiles balísticos podría hacer un limpieza para volver a empezar, hay células madres de todos los animales en las bases de las rocosas, cadenas de ADN, poseemos toda la información necesaria, un nuevo Génesis. Durante 15 años podríamos formar la base necesaria para salir a la superficie dispuestos a sembrar y alimentar a los animales; poco a poco nuestra civilización saldrá adelante...
-¡¡ Activemos el proyecto Fénix!! - interrumpió una vez más el General.
La sala se alborotó, insultos, gestos, todo conducía a pensar que la propuesta del general era totalmente suicida.
-Necesitamos un nuevo comienzo, en eso estamos de acuerdo, pero el Fénix, General por favor, eso si que es un futuro incierto, no sabemos si ni siquiera funciona con organismos pluricelulares-dijo el portugués con voz comprensiva.
-Esta bien, devastemos la tierra entera, y echemoslo a suertes a ver que pasa, pero Fénix es una solución muy arriesgada, de acuerdo pero si obtenemos los resultados que deseamos podremos tener un nuevo Génesis asegurado, prevaleceremos como civilización. Doctor Lafayette, ¿que opina usted?, es su proyecto sabrá mucho más que cualquiera de nosotros en este tema.
Las 25 cabezas miraron al bajito doctor, escondido en sus gafas gigantes y su barba achivada; originariamente de las montañas de Himalaya de una familia humilde con ovejas salió la mente más audaz de toda la historia de la humanidad. Dulce en sus palabras, sabio en sus actos y con un sarcástico sentido el humor, con un cerebro único, tenía el privilegio de ser escuchado siempre con total atención.
-Señores, Generales, a mis 98 años, he visto, conocido, descubierto, comido y evacuado multitud de vivencias y sustancias, la vida es un cambio continuo, quien somos nosotros para cambiar el destino de nuestras vidas. ¿Tenemos que morir o ser como ellos?, pues lo haremos, seguro que es por alguna razón, el cambio en si no es de la especie es solo en la forma de nuestra especie. Muchos dijeron que era un castigo que Dios nos ha encomendado, ya saben todos de sobras que mi opinión sobre él es bastante recelosa, incluso discuto su existencia. Pero yo soy solo un hombre a un cerebro conectado, harto de tanta falsedad y crueldad, que tiene de malo que esa crueldad sea verdadera ahora.... A mi me fascina esta nueva revelenión, personas de distintas clases y países se transforman en seres con una rabia y en una actuación única; estamos empezando a ver que se están organizando, intentando utilizar nuestra tecnología con el único fin de transformar el mundo, un mundo para ellos y para todos.
La sala susurraba, absorta de las palabras del magnífico doctor, sus palabras de sumisión al cambio no lograban encajarlas.
-Aunque realmente en el transcurso de mi vida y de la historia, hay cambios evolutivos lentos, y hay cambios mucho más interesantes, excitantes y accidentales, como sería posible con el proyecto Fénix. Para ser sincero tengo una edad en que el sexo ha quedado relegado a un lugar muy lejano de mis sentidos así que penetrar en Fénix para mi sería un orgasmo de total satisfacción. Además somos humanos todavía, y a quien no le gusta obtener algo de adrenalina antes de morir.
La sala se lleno de aplausos y vitores al doctor Lafayette.
-¡¡ Señores el activemos al Fénix!!- concluyó el General intentando ergirse.
1 comentarios:
eso todos a tomar por culo!!!
¡¡vamos a moriiiirrrrr todos!! y como continuara , sigue sigue.....
JOSE.
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