"Sé que me estás mirando.
Inmóvil.
Sigue mirándome.
Sabes que yo sé que estas ahí.
Sigue ahí,
no te muevas.
Me incorporo,
lentamente.
Los pulmones me van a estallar,
siento mi latido por todo mi cuerpo,
las yemas de mis dedos y mis ojos
me queman,
arde odio en mi interior,
sentiré tu debilidad en mis manos,
mi voluntad hará contigo mis deseos.
Sigue quieto,
mirándome,
veo tu horror,
déjame acercarme despacio,
sigue observándome,
sigue preguntándote quien soy.
No te imaginas lo que quiero,
ni por asombro se te pasa por la cabeza,
no quiero que te muevas.
Sigo caminando muy lento,
siento toda mi adrenalina
corriendo por mis venas,
a toda velocidad,
me cuesta controlarme,
necesito ir más lento,
así seguirás quieto,
quiero saborear mi rabia con tranquilidad.
No
¡no! ¡intentes levantarme!,
¡no quiero correr!,
no sigas,
entrégate a mi,
déjame romperte los huesos,
lentamente,
rajarte las pupilas
con mis uñas,
¡No!
¡no empieces a correr!.
Voy a por ti,
cabrón,
voy a destrozarte el cráneo contra el suelo,
te estoy persiguiendo.
¡Si!
sigue girando la cabeza para verme,
así no corres tanto,
jajajajaja,
siento tu pulso en mi sien,
no puedo dejar de reir,
me siento genial
te voy ha arrancar las venas desde las muñecas,
no quiero que mueras al instante,
quiero que disfrutes conmigo,
mientras me observas.
Siento tu miedo,
no sabes lo bien que nos lo vamos a pasar,
¡sigue! ,
¡sigue corriendo!,
¡no te servirá de nada!"
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