Todavía sonaba la sirena de la ambulancia, empotrada contra la entrada de urgencias, estaba con el lateral derecho al suelo, se había llevado medio muro que servía para aguantar el techo exterior de la entrada de urgencias, dejando un boquete enorme y un desparrame de tochos macizos por el suelo por todos lados, mezclados con envases gasas, geringuillas, sueros pequeños, y todo tipo de herramientas que habían en el interior de la ambulancia. Salía humo del capó, y la sirena aunque perdía intensidad era inaguantable. Los cinco vieron la escena y sin mediar palabra se quedaron absortos mirando sin perder detalle apenas unos segundos antes de reaccionar.
-Santi, para esa puta sirena, que nos vamos a volver locos, los demás nos ocupamos de ver si hay alguien dentro-dijo Fermin con firmeza, antes de que acabara la frase ya estaba Santi con un tocho le estaba pegando en alguna parte del capó humeante medio abierto.
-Venga vamos- dijo Willy, pero Fermin lo paro con el brazo y lo miró bajando las cejas.
-Tu tienes que hacer otra cosa, ¿no has dicho que les informarías de la situación?, pues venga- y Ramón, Fermín y César entraron como pudieron por la ambulancia,Ramón por la puerta trasera y los otros dos por la puerta del copiloto.
Una vez dentro no vieron a nadie, solo un desbarajuste de material médico y formularios de todos los colores y tamaños.
-¿Donde coño están?- dijo César con cara de incredulidad.
-Ni puta idea-replicó Fermin
-¿Y donde van a estar?, pues en urgencias- dijo Ramón con una mueca
Salieron los tres del la ambulancia y todavía Santi seguía dándole al interior del capó, cada vez más fuerte y la sirena sonaba muy gastada pero el volumen había bajado bastante ya no era tan estridente, pero no paraba de darle.
-Willy diles que no es nada,esta vacía ,que llamen a la poli, y los bomberos que ellos ya se ocuparan de esto, no podemos hacer mucho más-dijo Fermín
-Vamos quitando lo más gordo del medio, por si viene alguna ambulancia.
-Bien pensado, voy contigo- le dijo Ramón a César.
-No hay manera de que pillen el teléfono- dijo Willy
-Sigue intentadolo, o llama directamente a la policía- intentó darle la solución más rápida Fermín -Buena idea, de todas formas seguramente alguien ya ha llamado, pero por si acaso-marcó los tres dígitos.
La sirena acabo de sonar por completo, y Santi se reunió con Willy todo humeado y gris.
-Oye ¿no te parece raro que no halla nadie mirando con la gente que hay habitualmente por aquí?-preguntó Santi
-Tíos esto me está cabreando, no me pillan el teléfono, ni la poli ni los bomberos.
-Parar, parar ¿no escucháis gente chillando?- dijo Santi intentando que todos escucharan a la vez.
Los cinco estaban intentado poder captar algo pero todavía tenían dentro el pitido de la sirena.
-Tu flipas, como vas ha escuchar algo precisamente tu- dijo Fermin mofándose de Santi.
-No estoy de broma, joder, otra vez- Santi movió la cabeza, hacía la derecha mirando parte de los ventanales de urgencias-viene de allí, de cirugía.
-¿Pero como coño oyes tu algo si estas medio sordo?- siguió Fermin burlándose
-¡Que no me jodas Femín, hostia, oigo chillidos!
-Si estas intentado meterme miedo lo estas consiguiendo- dijo César seriamente.
-Venga Santi déjalo, no se oye nada, ya esta de bromas-dijo Willy -vamos a la puerta principal.
-Quietos, joder - dijo Santi, y seguidamente un estallido reventaba todos los ventanales de urgencias, y salían disparados personas a la aire entre miles de cristales despedidos, con una fuerza enorme.
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